martes, 28 de febrero de 2012

Cap. 2

Al día siguiente Xaviier estaba esperándome en la puerta de mi casa.Hacía tres años que no lo veía, había cambiado mucho desde entonces. Había crecido bastante, su espalda era más ancha y su rostro más atractivo.
-Vamos, no quiero llegar tarde el segundo día- Dijo riéndose.
Me quedé observándole un rato desde atrás, ya no era el mismo que antes.
Cuando llegamos al tren, vi que había mucha gente.y, al ser bajita, siempre me agobiaba mucho. De repente Xavier, que estaba a mi lado, se colocó frente a mi, apoyándose en la pared, dejándome un hueco. Su pecho estaba frente a mi, podía oler perfectamente la colonia que llevaba puesta. Mi corazón empezó a acelerarse.
Levanté la mirada y sus ojos se encontraron con los míos. Eso hizo que me pusiese más nerviosa todavía.De repente, se abrieron las puertas,salí empujada hacia atrás, perdí el equilibrio y, justo cuando estaba a punto de caerme, una mano se deslizó suavemente sobre mi cintura, que hizo que no me cayese. Abrí los ojos y Xavier me miraba enfadado.
Tienes que tener más cuidado, te podrías haber hecho daño-Dijo.
-Muchas gracias- Contesté sobresaltada.
De camino al colegio, noté una cierta tensión en el ambiente. Cuando llegamos, Xavier se paró , se giró y me dio un beso en la mejilla, diciéndome :
-Nos vemos luego, fea- Con media sonrisa en la cara. Mis amigas, que me estaban mirando, estaban muy sorprendidas. Empecé a notar una oleada de calor recorriendo mi cuerpo. Era cuestión de tiempo que mi cara se pusiese colorada.
En el descanso de las clases, varios chicas se acercaban a Xavier para ligar con él. No podía negarlo, estaba un poco celosa.
Una chica, de una clase superior, se acercó  a mi.
-Hola, soy de la clase C , de un curso mayor que tú, mi nombre es María. ¿Podrías darle estas invitaciones a Xavier por mí?  Sé que si se las doy yo, no va a querer aceptarlas.
María cogió mi mano y puso las entradas encima de ella.

Cuando llegué a casa, me senté frente a mi escritorio, dándole vueltas a lo de darle la invitación a Xavier. Por una parte quería dársela, pero por otra, no quería.
-¿Qué es eso? Dijo Xavier- Giré la cabeza bruscamente y vi que estaba viendo las entradas. No sabía qué hacer...
-Me las dio una compañera para ti...es para que vallas con ella- Respondí con voz deprimida.
Jaxier me miró y contestó:
-¡Vamos todos juntos! ¡Será divertido!.
El fin de semana llegó, y ahí estábamos, mi amiga Mónica con su novio, María , Xavier y yo.
Las entradas eran para el parque de atracciones. Mónica  y su novio dijeron de ir primero  a la montaña Rusa.
Xavier me miró, tomó mi mano y salió corriendo hacia ella. María nos miraba desde lejos, sabía que no le hacía mucha gracia lo que acababa de hacer Xavier.
-¿Está bien que vengas conmigo?- Le pregunté
-¿A caso no está bien?
-No lo sé, María te invitó porque quería ir contigo, y no que tú vinieses conmigo.
-Bueno, pues yo prefiero ir contigo. Venga que es nuestro turno.
Cuando la atracción terminó , decidimos reunirnos con todos los demás.Mónica y yo decidimos ir a por unos refrescos.
-¿Qué bien te lo estás pasando no? Preguntó Mónica indirectamente.
-Sé que estás un poco incómoda , pero si te gusta Jaxier, ve a por él.Debes aprovechar al máximo este día.
-Lo sé, pero él sólo me veo como una amiga. Le rompí el corazón antes de irse y sé que ya nada volverá aser como antes.
Cada vez estaba más deprimida, todo lo que estaba pasando me estaba empezando a afectar demasiado. No podía controlar las ganas de llorar.
No llores, Tina.No te preocupes tanto, han pasado muchas cosas en muy poco tiempo-Nos sentamos en un banco que había al lado de la máquina de refrescos para poder desahogarme.
Cuando volvimos con los demás, dijeron de montarnos en la Noria. María se me adelantó y le pidió a Xavier que si se montaba con ella. Decidí  irme a dar un paseo, no quería estorbar. De lejos vi la Noria, y a Xavier con María riéndose. Decidí volverme a casa, estaba muy cansada. Al día siguiente, Mónica me contó por teléfono que no pasó nada entre Xavier y María, y que  cuando Xavier se bajó, preguntó por mí.

Cap.1. -Su llegada-

-Te quiero- Fue la última frase que oí antes de irse.
Hace cuatro años mi mejor amigo se fue a vivir a la capital de la ciudad.Éramos los mejores amigos que podrían haber existido nunca.

-¡Vamos Tina! ¡Ha venido un chico nuevo! - Dijo Mónica agitada.
-Ya voy, ya voy...-
Me asomé a la puerta de la clase, no veía a nadie nuevo. Alcé la mirada y sus ojos se encontraron con los míos.
-No puede ser-Pensé. Un chico se estaba acercando a mí corriendo, me abrazó con fuerza, pero a la misma vez suavemente.Era él, la persona que tanto quería, mi mejor amigo.
-Te he echado mucho de menos- Dijo.
Todavía no podía creérmelo. Estaba muy sorprendida.
-¿Qué?  -Respondí aturdida.
-¿No te acuerdas de mí? Soy Xavier  Pérez. Solíamos jugar de pequeños cuando nuestros padres estaban trabajando.
Empecé a recordar todos esos maravillosos recuerdos que guardaba con aprecio dentro de mi.
Sí, claro que me acuerdo,¿Cómo iba a olvidar a la persona que más quería en el mundo?- Pensé.
-Me tengo que ir ya, nos vemos más tarde- Dijo Javier yéndose de prisa.
Mi amiga Mónica, que estaba a mi lado, estaba muy sorprendida.
-Tina,¿Ése era el chico del que tanto me habías estado hablando?- Preguntó muy sorprendida.
-Sí, es él-Afirmé.

Cuando terminó el colegio, volví directamente para contarle que Xavier había vuelto. Estaba muy nerviosa, el tiempo pasaba muy despacio, a parte de que para ir a mi casa tenía que coger un tren que tardaba media hora como mínimo.
-Ya estoy aquí- Nada más al abrir la puerta.
-Bienvenida Tina-Respondió mi padre desde la cocina.
-¡Por fin has vuelto!, no sabía que fueses tan lenta como siempre- Contestó Xavier.
-¿Qué haces aquí? Contesté sorprendida.
-¿Qué crees que estoy haciendo?- Contestó con media sonrisa en la cara.
-Bueno, sea lo que sea, me da igual- Contesté feliz.
Subí a mi habitación a dejar las cosas, y bajé deprisa ya que mi padre estaba preparando el almuerzo, mientras Xavier y yo hablábamos en el salón.
-¿Dónde vives ahora?- Pregunté entusiasmada-Antes vivías el la casa de al lado- Respondí.
-Muy cerca- Dijo Jaxier.
-¿Cómo que cerca?- Le pregunté
-¿Te interesa mucho?- Respondió con una sonrisa pícara.
-Bueno... es sólo por saber, tampoco es que me interese mucho- Dije poco convencida. No quería que notase lo interesada que estaba en saberlo.
Jaxier empezó a reírse.
-A partir de ahora empezaré a vivir en la casa de al lado, dnde vivía desde pequeño.
-¿De verdad?- Contesté entusiasmada. -Entonces iré poniéndole un candado a la ventana jejeje-
Jaxier empezó a reírse de nuevo.
-A mí no me hace gracia...- Contesté refunfuñando.
Más tarde, mi padre terminó de hacer el almuerzo. Cunado acabamos, Xaviier se fue a su casa.
Acompañé a Xavier a la entrada para despedirme de él.
-Nos vemos mañana por la mañana- Dijo guiñándome un ojo mientras se alejaba.
-Sí, sí, lo que tu digas...-Dije ruborizada.
Cerré la puerta y subí corriendo a mi habitación. Me tumbé en la cama y empecé a pensar en todas las cosas que habían pasado hoy.No tardé nada en dormirme.

viernes, 24 de febrero de 2012

¿Por qué?

¿Por qué siempre nos damos cuenta de las cosas que hemos perdido cuando ya no podemos recuperarlas ? pero de nada sirven las lamentaciones ¿verdad? Ni ponernos a revolver como locos loas armarios o ponernos a hacer el boca boca a sentimientos que ya no están ahí, y querer recuperar el tiempo perdido a forma de vivir mas deprisa, o pedir perdón cuando no queda nadie a quien pedir perdón. Hay tantas cosas que echamos de menos…

jueves, 23 de febrero de 2012

Sencillo.

Me gusta cuando disimulo la sonrisa, o me salen todas seguidas y te contagio esa mirada brillante.
O solo cuando me dices "te quiero" y no necesito palabra más sincera o abrazo más bonito que el que me das.
Y esa timidez tan tonta por llamarme bonita o por poner tu mano sobre mi regazo cuando me acerco a ti. O simplemente esos encantadores duendecillos que aparecen en tu cabeza y me hacen reir con sus celos tontos que hacen que todo sea profundamente encantador.
Que no necesito un milagro, ni cuentos de hadas. Que me gusta la realidad que originas conmigo y que si tu felicidad lleva un mundo que inventar, recuerda que estoy aquí para ayudarte a encontrar esa pieza del puzzle que todos perdemos y que no echamos en falta hasta el final.

Fly

Es lo que hacemos todos: nos lanzamos, y esperamos poder volar. Porque si no es así, caeremos como piedras. Y durante la caída nos preguntamos: ¿se puede saber por qué he saltado? Pero aquí estoy, cayendo. Y sólo hay una persona que puede hacerme creer que vuelo: y eres tú.

lunes, 20 de febrero de 2012

Si quieres, puedes.

- Creo que no deberías pensar solo en lo malo, imagina las cosas buenas que te podría dar.
+ ¿De verdad lo crees?
- Sí. No te das cuenta de que a veces tienes que ser valiente y decir : Y lo intento, porque es lo que quiero, y todo lo demás da igual.
+ Es fácil de decir.
- Y de hacer, si lo quieres, lucha por ello.
Te quiero con locura.
Que no hay monstruos en el armario, ni los reyes magos te vigilan para ver todo lo malo que haces. Sé que los malos son muy malos, y los buenos no son tan buenos. Créeme, que he aprendido que los conciertos están para dejarse los pies, y la voz. Que los besos a escondidas saben mejor. Que un baño de agua fría a veces sienta tan bien como uno de agua caliente. Que el mundo está plagado de personas agradables, y a la vez, de personas que no merecen ser llamadas personas. Ahora sé que no hay calcetines para el pie izquierdo, ni para el pie derecho. Que los tacones a las cuatro de la mañana en una fiesta, ya no están en los pies. Que las medias se rompen muy fácilmente, y que el pintalabios rojo no se borra de las camisas blancas.
Y lo más importante, sé que de siete días a la semana, yo te quiero ocho.

No soy lo que parezco(.)

No soy lo que parezco. Puedo sonreír y estar muriéndome por dentro que sé que nadie se dará cuenta. Puedo estar en Marte y en Júpiter a la vez y los de fuera seguirán pensando que no me he movido. Son así de tontos, o yo así de lista. Estoy harta de que la gente se simplifique. La gente simple no existe. Todos jugamos a mil bandas, todos tenemos una cara para cada día guardada en cajones, sólo que algunas lo escondemos mejor que otras. No es que pueda sentir, es que siento. No es que viva, es que me encanta vivir. Me importa una mierda que la gente piense lo que quiera creer. Me importa una mierda que la gente crea que soy de “tal” manera. La mayoría ni siquiera lo creen, simplemente quieren creerlo. Porque así es más fácil. Es más fácil pensar que la de al lado es el problema antes que pararse a observar y a descubrir algo que probablemente no sea agradable. No soy perfecta. Pero tampoco lo contrario. Nadie lo es. Simplemente no soy lo que todos piensan, y me revienta que me tachen de algo cuando ni siquiera me dan la oportunidad de sorprenderles. No existe la gente rara porque cada uno de nosotros es diferente a su manera. No existe la gente triste o la gente alegre, porque alguien se implante todos los días la sonrisa antes de salir de casa no implica que sea la persona más feliz del planeta. No todo es lo que parece ser. De hecho, casi nada lo es. Así que, intenta leer entre líneas antes de creer que me conoces. Porque te equivocas.

Simplemente "te quiero"

Te quiero cuando tienes frío estando a 21º, te quiero cuando tardas una hora para pedir un bocadillo, adoro la arruga que se te forma "aquí" cuando me miras como si estuviera loco, te quiero cuando después de pasar el día contigo mi ropa huele a tu perfume y quiero que seas tú la última persona con la qu ehable antes de dormirme por las noches. Y eso no es porqué esté solo ni tampoco porque sea nochevieja. He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible.