Me gusta cuando disimulo la sonrisa, o me salen todas seguidas y te contagio esa mirada brillante.
O solo cuando me dices "te quiero" y no necesito palabra más sincera o abrazo más bonito que el que me das.
Y esa timidez tan tonta por llamarme bonita o por poner tu mano sobre mi regazo cuando me acerco a ti. O simplemente esos encantadores duendecillos que aparecen en tu cabeza y me hacen reir con sus celos tontos que hacen que todo sea profundamente encantador.
Que no necesito un milagro, ni cuentos de hadas. Que me gusta la realidad que originas conmigo y que si tu felicidad lleva un mundo que inventar, recuerda que estoy aquí para ayudarte a encontrar esa pieza del puzzle que todos perdemos y que no echamos en falta hasta el final.
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